Archivos de la categoría Fue papel

Norte a ciegas

Hoy me siento perdido

hoy me siento con la prisa
que mueve y mueve los aviones

hoy me siento igual que el éxodo de mi pueblo
hoy me siento igual que un campo de refugiados
hoy me siento igual que una pistola a la sien apuntando
hoy me siento igual que un gramo de coca
hoy me siento igual que un secuestrado
hoy me siento igual que un mártir de Al Aksa
hoy me siento igual que ayer
y es posible que mañana me sienta igual
y de la misma manera miro al cielo
miro a la montaña
miro a todo lo que permanece
y me siento igual que el látex de las putas
que jamás verán el sol.

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Malestar, Kailas, Madrid, 2006

A medida que descubre la atracción que sobre ella ejercen otras chicas, una joven adolescente va acercándose a la solución de sus conflictos afectivos y dificultades vitales a través del asesinato, de la agradable sensación de poner fin a otras vidas. Los personajes de esta novela carecen de nombre propio, de un alias que nos ayude a nombrarlos; se construyen a través de retazos de un diario, conversaciones de chat, llamadas telefónicas. Son figuras de un mundo a veces ininteligible, pero al que damos forma con cada uno de nuestros actos. Sus pasiones afectan a la naturaleza más profunda del ser humano contemporáneo: la familia, el mundo de la infancia y la adolescencia, la atracción sexual o la soledad.

Malestar es, sobre todo, una historia sobre el impulso ambivalente de poseer lo que amamos y de destruirlo si nos es negado.

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Grecia en quiebra. José María López y Rafael Muñoz Zayas

Tranquiliza pensar que nadie puede desligar sus valoraciones de sus experiencias vitales en ningún momento de su existencia, y que no es menos cierto que lo que nos conforma como sociedad y como personas es la suma de nuestra propia historia y la de la historia a la que pertenecemos. Sentada esta premisa, el núcleo del pensamiento occidental, guste o no, está alimentado por la cultura helenística, y las luces de entonces nos siguen iluminando 2.400 años más tarde, tamizada por la dominación romana y con la gran reinterpretación del Renacimiento italiano que nos acercó a su concepción del hombre y su tragedia. Sin duda, es la misma concepción del hybris griego la que hoy día avanza implacable hacia nosotros en forma de abismo financiero, de la misma manera que, según Enzensberger, el iceberg avanza implacable hacia el pasaje del Titanic.

Dudamos mucho que en las negociaciones previas a la quita por importe de 100.000 millones de euros de la deuda soberana griega acordada hace varios días se haya realizado valoración alguna, por situar las cosas en su contexto, de la deuda que Europa mantiene con Grecia, empezando por su misma denominación (con origen en el mito del rapto de Europa por Zeus), la cual es simplemente incalculable e inestimable. El saldo, en una hipotética compensación de deudas, sería claramente favorable a Grecia pero, desgraciadamente, las deudas culturales son más difíciles de cuantificar que las financieras, y ya hay algo trágico en la simple contemplación de esta realidad.

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