Una ciencia exacta

Lo que mide el trazo de luz de los cometas sobre el firmamento,
lo que mide la parábola de los planetas alrededor de este sol,
el grosor del hielo de los anillos de Saturno
o la altura del monte Olimpo en Marte
es una ciencia exacta o sus restos,
pues alberga el arcano país de lo pasado,
el fugaz invierno de lo vivido
y la sombra inalterable del óxido
sobre las rejas de una casa
que nunca se debió haber construido,
y ahora convocas a la guardia,
y ahora los convocas a sabiendas
de que nadie regresa de su tiempo,
de que las mismas flores secas de sus libros
y los papeles señalando entradas del diccionario
es lo que queda de una vida,
lo que mide el trazo de la luz de los cometas
resplandeciendo sobre el cielo,
el oscuro corazón del invierno
este Mercurio cegado por el sol
en el que me he convertido,
pues no soy sino arcano del pasado,
lo que se devela como ciencia estéril,
ciencia exacta,
materia gris
deriva
derrota y pairo
y nada,

solo nada:
pura ciencia, ciencia exacta.

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