Entre el mercado y el ágora: un archivo de resistencia analógica

El próximo día 19 presentamos en Isla Negra, espacio ya consagrado de convivencia literaria y cultural en nuestra ciudad de Málaga el volumen “Entre el mercado y el ágora. Ensayos desde una ciudad abierta (2017-2025), (PoloSur Ediciones, Málaga, 2026). El libro es, más que una recopilación de artículos, una educación sentimental (y política) del lector en tiempos de fin de ciclo: un archivo de resistencia levantado con las herramientas aparentemente frías de la economía, el derecho y las finanzas, pero guiado por una preocupación hondamente humanista por la ciudad, la ética, el cine y la literatura y, sobre todo, la fragilidad de la vida, incluso de la vida contemporánea.

El volumen reúne setenta y dos textos escritos entre 2017 y 2025 y nacidos en espacios que suelen considerarse “menores”: blogs, columnas, colaboraciones puntuales. López Jiménez convierte ese territorio disperso en una cartografía coherente de un tiempo en el que la economía financiera, la política convertida en espectáculo y la cultura sometida al algoritmo acaban siendo el mismo ruido de fondo. La operación de “regreso al papel” de textos digitales no es nostálgica, sino programática: afirma el libro como reducto atómico de lo imperecedero frente a la obsolescencia programada de la pantalla. Es más, enlaza con la vieja preocupación que ya mostramos Alfonso Salazar y el que escribe hace muchos años en Granada, con nuestra antología progresiva en la colección “No + papel”.

Aunque la estructura formal del volumen distingue siete secciones (ética, bancos centrales, sistema financiero, mundo empresarial, pandemia, cultura y reseñas de libros), el propio autor admite que en realidad hay cuatro grandes bloques: ética, economía y derecho, pandemia y mundo cultural. El hilo conductor, confiesa, es el dinero entendido en un sentido amplio, como dispositivo alrededor del cual se articulan las relaciones políticas, sociales y económicas. Esta mirada permite que un texto sobre Juan Ramón Jiménez dialogue sin violencia con otro sobre pólizas de responsabilidad civil o sobre la arquitectura institucional de los bancos centrales.

El subtítulo “ensayos desde una ciudad abierta” no es un adorno geográfico, sino una clave de lectura: Málaga se convierte en metáfora de todas las ciudades expuestas al viento del comercio y al oleaje de la historia. 

La ciudad de Málaga funciona como laboratorio de esa fricción constante entre mercado y ágora, entre circulación de bienes y circulación de ideas, entre dinero como medida de intercambio y dinero como pretendida unidad de sentido y rescata, como no, el pensamiento de Adam Smith y el de Antonio Machado a través de Juan de Mairena. El primero, distinguiendo aquello que tiene valor intrínseco frente a lo superfluo y, el segundo, entre valor y precio. De ahí que convivan textos sobre la saga malagueña de los Larios, la Lex Flavia Malacitana o el urbanismo romano con reflexiones sobre el presente financiero global y la erosión del Estado social.

Uno de los rasgos más llamativos del libro es lo que el propio autor considera casi una omisión orgullosa: en ninguno de los 72 ensayos la inteligencia artificial desempeña un papel relevante. Esa ausencia, leída desde 2026, convierte el libro en testimonio de una última edad analógica de la reflexión económica y política, donde aún se escribe con incertidumbre, con erratas, con cambios de opinión no optimizados. El prefacio subraya esta condición: frente a la contralgoritmia de Ángel L. Fernández, estos textos defienden la persistencia de la experiencia singular y del pensamiento no lineal, construido a partir de la lectura personal y del goce de los sentidos.

No hay en estas páginas una teoría cerrada ni un sistema, sino el rastro de una conversación prolongada, interrumpida y recomenzada, que ensaya respuestas provisionales ante un orden mundial en transición entre un multilateralismo en retirada y nuevas formas de nacionalismo y repliegue identitario. La escritura de López Jiménez se sitúa en un lugar incómodo: es lo bastante técnica como para dialogar con el lenguaje de los bancos centrales, las directivas europeas o la tributación financiera, pero no renuncia a explicar ni a narrar, consciente de que el derecho, la economía y las finanzas también producen relatos. De ahí el interés por figuras como Nuccio Ordine, Murakami o Juan Ramón, y por la relación entre derecho y literatura o por la pedagogía de la economía a través del cine.

Algunos de los ensayos más sugerentes son precisamente aquellos donde el autor se detiene en la dimensión narrativa de lo jurídico y lo económico, como el texto dedicado al “Derecho como narrativa de leyes y preámbulos”. Siguiendo la estela de José Calvo, López Jiménez examina los preámbulos legales como prólogos que justifican y encuadran la norma, piezas que pertenecen tanto al campo de la técnica jurídica como al de la construcción de sentido. Esa sensibilidad narrativa reaparece cuando analiza series como Fariña o películas como “The Laundromat”, que le sirven para interrogar la lucha contra el narcotráfico, el blanqueo de capitales y las zonas de penumbra del capitalismo global.

El bloque dedicado a la pandemia actúa como un eje de torsión del libro: no solo altera los equilibrios macroeconómicos, sino que reconfigura la experiencia personal, las expectativas de futuro y la percepción del riesgo. En coherencia con el resto del volumen, la pandemia se lee desde la intersección entre políticas públicas, arquitectura financiera y vulnerabilidad individual, sin caer en el discurso melodramático ni en el tecnicismo frío. Los textos de estos años, leídos en conjunto, funcionan como un diario discontinuo de cómo se resquebraja el orden previo al virus y se ensayan nuevas gramáticas para nombrar la precariedad.

Hay en el libro una preocupación constante por el límite: el límite de los mercados sin ágora, el de la planificación total que temía Hayek, el de la mercantilización absoluta que denunciaba Polanyi. López Jiménez parece sostener que solo un diálogo exigente entre racionalidad financiera y densidad moral puede evitar que la sociedad quede atrapada entre estas dos formas de barbarie. De ahí su insistencia en temas como la fiscalidad del sector financiero, la justicia del impuesto sobre transacciones, la responsabilidad de los bancos en los rescates o la necesidad de políticas que no carguen sobre los “mansos” los costes de la crisis.

La sección dedicada a cultura y reseñas de libros opera como contraplano: en ella, el autor se deja interpelar por Nuccio Ordine, por los clásicos, por la relación entre educación, herejía y ciudadanía crítica. Frente a la dictadura del utilitarismo y el lucro, estos textos defienden el valor de una enseñanza que forme lectores capaces de resistir, más que profesionales eficientemente adaptados al mercado. 

Esa defensa de la lectura como lugar de metamorfosis enlaza, discretamente, con la propia forma del libro: este archivo de columnas dispersas aspira a ser, también, una pequeña biblioteca ideal para pensar el presente desde Málaga hacia el mundo.

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