El decapitador

no hay luz allí adonde me dirijo
lo saben los perros y los hombres
las bestias del camino
los carros
la luz misma
los cuervos
los zopilotes achicopalados al mirarme no morir
-aún-
y me vigilan
el sol es algo que quema
que quema
esperan/desesperan
que alguna narco luz de la orden
que el hombre de la barba salga de entre las sombras
y les enseñe su sonrisa nublada
y la golpeé con la mano abierta mientras ve volar
-parecen que van a arder bajo el sol-
los papalotes en la loma
y a mí solo me resta saber
ahora que sé que es verdad
que va a ocurrir
que no es otra vez el monstruo que reina en los sueños
que no vive escondido entre los pepenadores del río
que está aquí
que él manda
que es él el que devuelve los cuerpos sin cabeza
a través de la frontera que marca el río

si me decapitará vivo
y si antes de todo
me hará sufrir
si bailará sobre mí
con sus tacones de hierro
con sus cien kilos de peso

y tengo miedo
y sé
que me arrancarán los párpados
para que no cierre los ojos
mientras mueres

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