Kavafis

KAVAFISNo es verdad, te dices,
que el maestro viviera aquí.

Miras el portal de su casa y elevas
los ojos hasta su ventana
y una muchacha
te mira desde la tienda griega de la esquina
como si quisiera decirte que tras la puerta
tan sólo encontrarás
lo que tú mismo eres cuando llegas a casa,
a veces,
un hombre solo sentado frente a un escritorio,
uno cualquiera que mira tras la ventana
sin saber que fuera
a la intemperie
todas las señales indican
que se acerca una tormenta,

No es verdad, te dices, que seamos iguales.
Y hoy pasas de largo y vagas de nuevo
hasta la costa

y hay cierta belleza en caminar
por donde nada entiendes ni conoces

cierta suerte infinita
de haber cruzado al otro lado,
y aspiras el humo de un Camel
con tanta fuerza
que desearías quemarte
algo más
que lo labios

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