Los números del elefante

El otro día, en el avión que me llevaba de vuelta a Dublín desde Barajas, me dediqué a fijarme en los libros que leían mis vecinos de vuelo. Bueno, esto no es como hace diez o doce años en el que más o menos todo el que viajaba en avión simulaba leer un libro, más o menos gordo, para aparentar que se era más o menos culto, o al menos, lector en la línea romántica que se respiraba en La insoportable levedad de ser en su versión fílmica, porque al Kundera en papel, nunca lo llegaré a conocer por razones que ya contaré algún día. Y entre los libros en español que más se repetían estaba Los números del elefante, de un tal Jorge Díaz, publicado en planeta.
Hacía años que no robaba un libro. Y menos a un desconocido. Pero en la confusión que sucede al aterrizaje del avión, fui capaz de sustraer a mi compañera de asiento, una muchacha joven y agradable que no se merecía lo que le hice, el libro en cuestión. Y claro, bajo el peso de la culpa, he tenido que leerme el libro lo más rápidamente posible y dejarlo en un banco en la facultad, con la etiqueta “pásalo”, con la idea de expiar mi pecado lo más pronto posible. Pero luego, tras hacerlo, he pensado en manos de quién quedará, si no dará con su celulosa en la papelera o en alguna de las últimas tiendas de viejo que quedan en esta ciudad.
Pero en fin, el libro está bastante bien, en sus cuatro primeras partes nos deja algún que otro sinsabor estilístico y estructural que se compensa con la argucia (no novedosa) con la que cierra el libro en su capítulo final. Sin embargo no deja de ser un libro que se puede leer, ágil, ameno, bien escrito en líneas generales con deudas de género que no lo desmerecen pero que en algún que otro momento hubiese preferido que no estuvieran. Pero para ser una primera novela es una primera novela estupenda, de las que más uno hubiera firmado sin poner peros. Con un solo fallo de edición (jueguen a buscarlo), bien presentada (mejor en tapa dura, claro) y bien distribuida. Para algo, Planeta llega a todas partes, incluso, ya ven, al Trinity en Dub.
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